Zombis e invasores espaciales
Cuando nuestros deseos se convierten en pesadillas
Por Javier Raya Hace 1 año
Los zombis y los aliens siguen invadiendo nuestras consolas, películas y series de televisión; como la plaga que son, se reproducen a través de todos los medios de entretenimiento, con mejores y peores ejemplos, desde hace por lo menos 50 años. Y nos encanta.
Pero ya se trate de no muertos o extraterrestres, estos no han representado siempre el mismo papel en el arte y el entretenimiento. En este artículo exploraremos por qué la figura del zombi es tan conveniente en los videojuegos (el exponente más cercano es Dead Island), y tan aterradoramente atractiva en las películas, además de hacer una breve revisión de los símbolos que psicológicamente los hacen uno de los enemigos más socorridos, y los aliens (que recientemente vimos en Resistance 3), una de las más terribles en proyecciones del temor a una humanidad que pierde el piso... literalmente.
Lazos familiares
A pesar de que los primeros ejemplos de humanoides con comportamiento siniestro se remontan a leyendas mesopotámicas y la mitología hebrea del gólem, además de las caprichosas irrupciones de los dioses griegos en la vida de simples pastores, el zombi y el invasor han sido construidos como los conocemos gracias al cine.
El zombi, ese ser espantoso siempre dispuesto a ser cercenado, es resultado de la interpretación que el cine hizo de ciertas leyendas caribeñas, concretamente de Haití, cuya cultura criolla vio nacer la religión vudú. Hemos abordado ejemplos de la fecunda relación entre zombis y cine en otra oportunidad; para lo que trataremos aquí, el zombi simboliza la oportunidad de los protagonistas humanos de rescatar lo humano que queda en ellos mismos.
Chuck Greene, por ejemplo, tiene una motivación muy cercana para ejercer los más diversos y creativos asesinatos zombi: salvar a Katey y proveerla de Zombrex. Sin entrar en spoilers innecesarios, podemos pensar que el aterrador “Final F” de Dead Rising 2 simboliza precisamente esta imposibilidad para mantener vivo lo que más nos importa frente a una amenaza fuera de control, pero sobre todo, la frustración de no hacerle frente de todas las maneras posibles. La horda es la representación de ese miedo latente que se desata, una fuerza externa e incontrolable que nos arrebata lo que más queremos.
Es el mismo caso en Resistance 3: Joseph Capelli no sólo debe detener o mantener a raya la amenaza Chimera, sino que debe hacerlo porque su familia está en riesgo. Vemos nuevamente cómo una fuerza incontenible (en este caso extraterrestre) adquiere poder a través de la destrucción, amenazando con quitarle al protagonista lo que más le importa.
En estos casos, no se trata de lo que se destruye al matar zombis o aliens, sino lo que se salva al hacerlo.
Ejemplos aparentemente de parodia como Zombieland ponen en relieve cómo los zombis suelen ser un recurso para mostrar diversos lados de lo humano. Esta película no trata sólo del viaje de Columbus a casa, para ver si sus padres siguen vivos, ni tampoco de un dudoso manual de supervivencia post Z-Day: aquí los no muertos son el elemento que hace posible el desarrollo de la confianza entre cuatro personas en una situación sumamente adversa. A pesar de que Tallahassee, Wichita y Little Rock son personajes que Columbus nunca hubiera considerado cercanos, termina estableciendo un lazo afectivo y de confianza con ellos (y cuántas veces la gente más cercana a nosotros se comporta como zombi): después de todo, bien cabe la posibilidad de que sean los últimos cuatro sobrevivientes de Estados Unidos; la supervivencia de la humanidad queda representada en ellos y en su difícil convivencia (y claro, la película vale la pena por el genial episodio con Bill Murray haciendo de Bill Murray, algo que siempre se aprecia).
El bicho que vino del espacio
En The fourth kind (El cuarto tipo), la doctora Abigail Tyler ve cómo su vida se desmorona después del aparente suicidio de su esposo. Al mismo tiempo, los pobladores de Nome, Alaska, comienzan a consultarla por extrañas pesadillas, similares a las que tenía su esposo; cuando ella experimenta evidencias de haber sido abducida (propiamente, de haber experimentado un encuentro del cuarto tipo), la pesadilla se vuelve realidad: el invasor de quien su esposo sospechaba, esas criaturas que lo perseguían en la noche, ahora están tras ella y su pequeña hija. Pero ya desde la primera aventura de la oficial Ellen Ripley en Alien de 1979, y aún antes en La guerra de los mundos, en la legendaria transmisión radial de Orson Welles en 1938, fueron disparadores de los temores colectivos hacia un viejo fenómeno de la historia: la invasión y la conquista.
Decir “invasiones extraterrestres”, en el caso de La guerra de los mundos, enfrentaba a la civilización a un proceso de colonización y exterminio; en el caso de Alien, es el miedo a la invasión del propio cuerpo por un agente externo. Si hiciéramos una extrema interpretación del comportamiento de los xenomorfos (los aliens, vaya), entraríamos en el terreno del delirio paranoide de una maternidad no deseada.
Son abismos en los que no entraremos, pero nos sirve para ver a la distancia la semejanza entre cuerpo y territorio: el alien, el extraterrestre, es decir, ese que no es como yo, amenaza mi territorio y mi cuerpo; y no sólo eso,
me sustituirá por mi reverso siniestro (la oficial Ripley de Alien es el caso perfecto, aunque podemos verlo también con Chimera de Resistance 3). Esta sustitución es, a su vez, metáfora de una evangelización forzada, de una transformación ideológica radical, donde todo lo que crees además de ser destruido, toma la forma de su contrario, como si a un vegetariano lo sometieran forzosamente a una dieta basada en carne cruda... y disfrutarlo.
El alien también es la imagen del trespasser, el invasor que puede venir de otra frontera y se vuelve reflejo de circunstancias sociopolíticas de nuestros días, como la migración, el desempleo y la competencia salvaje por un número limitado de recursos. Si esa situación la trasladamos al espacio, vemos el temor del hombre a la última frontera geográfica: la que separa nuestra atmósfera del espacio, esa frontera a la que sólo un puñado de humanos se ha aventurado, y que podemos disfrutar a través de nuestro pasatiempo favorito.
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Comentarios
ELOTIN REDFIELD
Muy buen articulo amigo de verdad que me a hecho reflexionar pero t equivocaste en lo de las chimeras de RESISTANCE No son extraterrestres son humanos convertidos en monstruos a causa de un virus hecho en rusia ( o al menos algo asi entendi )
Pero sin duda lo peor seria una combiancion de estas plagas como el pinche extraterrestre de la pelicula "criaturas rastreras" esa peli si me dio asco xD
y definitavente esto demuestra k las peliculas, videojuegos o cualquier otra historia de zombis o extraterrestres no es una cosa fea como creen las jefas es una buena historia k pone al descubierto el lado mas blando de los humanos y se convierte en la oportunidad de demostrar la valentia...
7 de Noviembre 2011
Rupperto
Muy buena nota, hasta llego a la pag principal de yahoo :P
19 de Septiembre 2011
ChenChoMan
creo q en si las historias tienen en comun eso de sentir perder a un ser querido frente a una gran amenaza...supongo q lo hace mas interesante al espectador y no solo muestra la historia como una persona q toma un arma y decide salvar la humanidad
17 de Septiembre 2011
sagacanon
Mi primer susto fue con el primer zombie de resident 1 de playstation, aunq no me gustaria encontrarme cono los engendros de dead space
8 de Septiembre 2011
onipaige
aunque no podemos dejar de lado tambien el lado amable de los extraterrestres como el caso de Alf o Superman
8 de Septiembre 2011
Glacius7th
Para mi los más zarpados son los necromorfos del dead Space, de verdad horribles xD. Menos mal que el huesped ya está muerto. xD xD.
8 de Septiembre 2011
Relax92
Entonses las chimera son alienigenas? , pense que era una especie de mutante creado en rusia...
7 de Septiembre 2011
andr354
alguien puede recordarme de que pelicula es esta escena? http://lup-img.buscafs.com/uploads/news/photos/news_photo_14929_1315317087.jpg
es de la primera de alien?
7 de Septiembre 2011
@res
Si.
7 de Septiembre 2011
andr354
gracias
9 de Septiembre 2011
Elizabeth Harper Di Bernelly Salvatore
loooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool buena nota
7 de Septiembre 2011
niño VAMPS
Interesante articulo, creo que en la peli de Zombieland el vínculo hecho entre los protagonistas es algo forzado, me refiero a que no les queda de otra y por tanto se algo cansado estarlos viendo a cada rato separarse o tomar ventajas y a final quedarse juntos, no seria mejor haber permanecido desde el inico unidos???.
Pues bien la interpretación o polarización de los personajes en determinadas situaciones es interesante pues no veo a alguien mujer/hombre que quisiera gestar entre sus entrañas a un ser X y bueno el mismo miedo irracional que este le proboca es aun más intrigante.
7 de Septiembre 2011